Domingo 5 de abril
… buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí… (v. 6).
| La escritura de hoy: Marcos 16:1-8 | Patricia Raybon escribe: |
Cien dólares… la factura de servicios de Loretta era mucho más alta de lo habitual. «Pero el Señor proveerá», le dijo a su hijo. Ese mismo día recibió un mensaje de texto de su hermano menor: «Loretta, siempre me alientas y quiero agradecerte. Te mandé algo por correo». Esa tarde, encontró una tarjeta de regalo de su hermano por cien dólares. ¿Un milagro? Tal vez no para algunos, pero a ella, la «coincidencia» le pareció milagrosa.
Su perspectiva resalta una lección en la historia de la resurrección de Jesús. Después del día de reposo, tres mujeres llevaron especias para ungir el cuerpo de Jesús en la tumba. Pero mientras iban, no esperaban un milagro sino un problema: «¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?» (Marcos 16:1-3).
Su pregunta implicaba curiosidad y duda, especialmente viniendo de estas mujeres —incluida María Magdalena— que habían viajado con Jesús y presenciado su poder. Sin embargo, esa mañana todas buscaban a un Jesús muerto.
En cambio, les dijeron: «ha resucitado, no está aquí» (v. 6). Esto explica lo que podemos esperar del Jesús viviente: el poder milagroso de su resurrección. Jesús está vivo. Cuando enfrentemos «piedras pesadas» que necesiten ser movidas, Él estará con nosotros y nos ayudará. No está en una tumba. ¡Resucitó!
Reflexiona y ora
¿Alguna vez viste a Dios obrar de manera asombrosa? ¿Qué significa para ti experimentar el poder de la resurrección de Jesús?
Jesús, estás vivo y necesitamos tu poder.
Lunes 6 de abril
… el oro, yo lo eché al fuego, ¡y lo que salió fue este becerro! (v. 2 nvi).
| La escritura de hoy: Éxodo 32:15-24 | James Banks escribe: |
«¡No es mi culpa!». Así dice Han Solo en El imperio contraataca, cuando su nave es atacada y parece no haber escapatoria, todo por faltar una reparación. Cuando lo dice, uno se pregunta si no tendrá al menos algo de responsabilidad por lo sucedido, aunque no quiera admitirlo.
Me ha pasado. A veces, es más fácil encontrar a alguien (o algo) a quien culpar en lugar de aceptar la responsabilidad. Esta tendencia es tan antigua como el pecado. Adán y Eva lo hicieron (Génesis 3:11-13), y también Aarón. Cuando Moisés estaba en el monte Sinaí, recibiendo los Diez Mandamientos, Dios le dijo que el pueblo que acababa de liberar se había apartado para adorar un ídolo (Éxodo 32:7-8). Cuando Moisés regresó y confrontó a Aarón (a quien había dejado a cargo), este respondió: «tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal» (v. 22). Luego se justificó por lo que había hecho, diciendo: «Ellos me dieron el oro, yo lo eché al fuego, ¡y lo que salió fue este becerro!» (v. 24).
A pesar de nuestra obstinación, Dios nos ofrece perdón cuando admitimos ante Él que hemos hecho mal. Nos asegura que es «fiel y justo para perdonar nuestros pecados» (1 Juan 1:9). Entonces, podemos ser sinceros ante el Dios que tomó nuestra culpa sobre sí mismo en la cruz, todo por su amor perfecto y sacrificial.
Reflexiona y ora
¿Cómo has experimentado el perdón de Dios? ¿Cómo podrías contar hoy lo que Él ha hecho por ti?
Jesús, gracias por perdonar mis pecados.
Martes 7 de abril
… sed hacedores de la [Biblia]… (v. 22).
| La escritura de hoy: Santiago 1:22-25 | Karen Huang escribe: |
Sobre mi escritorio hay un tablero con recordatorios. En él, está sujeta una lista titulada: «10 hábitos para una gran salud», que recorté hace años de una revista de nutrición. Hace poco, me sorprendió darme cuenta de que, aunque veo esta lista todos los días, solo podía recordar cuatro elementos. La lista se había vuelto una parte tan familiar de mi entorno diario que la miraba sin realmente verla ni seguir lo que decía.
Santiago describe algo similar en la actitud de muchos creyentes hacia las Escrituras: «si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. […] y se va, y luego olvida cómo era» (Santiago 1:23-24). Muchos seguidores de Cristo conocen lo que dice la Biblia; pero podemos ser «solamente oidores» (v. 22). De esta manera, nos engañamos respecto al poder y la autoridad de las Escrituras, sin verla como «la perfecta ley, la de la libertad» (v. 25).
Santiago nos dice que seamos «hacedores de la palabra» (v. 22). Un «hacedor» mira «atentamente» las Escrituras y «persevera en ellas» (v. 25), cumpliendo constantemente lo que dice. Obedecer a Dios no debería ser solo algo que hacemos, sino algo que fluye de lo que somos. Con su fuerza, podemos vivir su Palabra en nuestro mundo.
Reflexiona y ora
¿Por qué debemos ser «hacedores de la palabra»? ¿Qué enseñanza de la Biblia podrías pedirle a Dios que te ayude a obedecer?
Dios, que obedecerte sea mi esencia.
Miércoles 8 de abril
… toma el primer pez que saques. Al abrirle la boca, hallarás una moneda… (v. 27 rvc).
| La escritura de hoy: Mateo 17:24-27 | Monica La Rose escribe: |
En 2024, el adolescente Keegan se emocionó al pescar un barramundi de sesenta centímetros. Pero su emoción se convirtió en euforia cuando su hermanita le señaló una etiqueta en el pez: pescarlo valía un millón de dólares como parte de una competencia de pesca en Australia. El evento anual se celebra desde 2015; Keegan fue el primero en ganar el codiciado premio mayor.
Aunque las probabilidades de pescarlo eran mínimas, aún más improbable era que un pez capturado al azar tuviera una moneda en la boca. Pero en el Evangelio de Mateo, Jesús instruyó a Pedro: «ve al lago […] y toma el primer pez que saques. Al abrirle la boca, hallarás una moneda» (17:27).
El contexto de esta captura improbable era una pregunta sobre si Jesús pagaba el impuesto del templo (v. 24). La ironía de exigir que Jesús —el Hijo de Dios— pagara un impuesto para sostener el templo de Dios no pasó desapercibida para Él. Señaló que los hijos del rey no pagan impuestos al rey (vv. 25-26).
Pero no había necesidad de ofender a los que escuchaban sus enseñanzas, considerándolo un evasor de impuestos (v. 27). Por eso, instruyó a Pedro a pescar ese pez que tenía la cantidad exacta para pagar el impuesto, tanto de Él como de Pedro. Quizá, en parte, nos recuerda que Dios provee siempre a sus hijos mientras lo siguen.
Reflexiona y ora
¿Cuándo experimentaste situaciones inverosímiles en las que viste obrar a Dios? ¿Cómo confiar en Él te da libertad para obedecer?
Dios, ayúdame a descansar en tu provisión.
Jueves 9 de abril
Acordándonos sin cesar […] de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza… (v. 3).
| La escritura de hoy: 1 Tesalonicenses 1:2-7 | Sheridan Voysey escribe: |
Emily Kenward caminaba por la calle Lavender, en Brighton, Inglaterra. Tras aceptar poco antes a Jesús como su Salvador, veía la calle de manera diferente. Notó que muchas casas tenían las cortinas cerradas y se veían pocas personas mayores, a pesar de que la zona tenía una alta población de adultos mayores. Entonces, tuvo una idea: investigó dónde vivían los ancianos de Brighton y los invitó a una merienda. Los que asistieron contaron historias similares: vivían solos y solían pasar meses sin ver a nadie. Lo que más anhelaban era una visita.
Creer en Jesús cambia la forma de responder ante el mundo y sus necesidades. Lo vemos en los tesalonicenses. Tras volverse a Dios (1 Tesalonicenses 1:9), sus vidas transformadas se habían convertido en un ejemplo de fe para otros (vv. 6-7). El apóstol Pablo destacó su «obra […] de fe» y su «trabajo […] de amor» (v. 3). La fe auténtica los impulsó a actos de servicio que honraban a Jesús.
Emily quedó tan conmovida por lo que escuchó que fundó una organización benéfica que conecta a los ancianos con visitantes voluntarios. Recuerda a una mujer que la abrazó fuertemente, llorando y agradecida. El trabajo inspiró a otros a hacer lo mismo. Me pregunto qué obras motivadas por el amor podría el Espíritu Santo inspirarnos a hacer hoy.
Reflexiona y ora
¿Qué necesidades ves en tu comunidad? Escuchando al Espíritu e impulsado por el amor, ¿cómo las suplirías?
Espíritu Santo, ¡lléname de amor a los demás!
Viernes 10 de abril
No temas, porque yo estoy contigo; […] siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia (v. 10).
| La escritura de hoy: Isaías 41:8-14 | Nancy Gavilanes escribe: |
Cerré los ojos y traté de ignorar los crujidos mientras el juego mecánico del parque de diversiones subía lentamente. Cuando se detuvo por un momento, cometí el error de espiar y me horrorizó ver la caída que estábamos por enfrentar. Volví a cerrar los ojos y grité durante todo el camino hacia abajo. Ese recuerdo de la infancia todavía me hace estremecer.
A veces, en la vida, quizá sintamos que estamos cayendo sin que nadie nos sostenga. Pero cuando la vida parece caótica, podemos encontrar consuelo al saber que Dios está con nosotros. Como creyentes, Él habita en nosotros por medio del Espíritu Santo. Podemos hablar con Él y ser guiados por las Escrituras.
Dios quiso asegurarles a los israelitas que los sostendría aun en medio de su caída por haberse rebelado. Les dijo: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10). Quería que supieran que los ayudaría durante sus pruebas (v. 13). Qué alentador habrá sido para ellos saber que Dios no los había abandonado, incluso mientras vivían como prisioneros en una tierra extranjera.
Cuando nuestra vida parece fuera de control, podemos sentirnos seguros al saber que Dios está presente para ayudarnos.
Reflexiona y ora
¿Qué desafío estás enfrentando hoy? ¿Qué sientes al saber que Dios está contigo?
Dios, gracias por estar seguro en tus manos.
Sábado 11 de abril
Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido (v. 8).
| La escritura de hoy: Salmo 63 | Adam Holz escribe: |
Mientras escribo estas palabras, nuestro perro Lhasa Apso, Winston, está acurrucado a mis pies. Me vio moverme desde el lugar donde estaba —la silla junto a él— hasta la mesa del comedor. Esos tres metros le resultaron demasiado lejos.
Últimamente, he estado viajando mucho por trabajo, y creo que eso lo está afectando. Apenas insinúo que me voy o uso la palabra «salir», se pega a mí.
En las relaciones humanas, que alguien sea «pegajoso» no suele ser un cumplido. Pero en la actitud de mi perro, veo un retrato vívido de dependencia confiada… similar al Salmo 63.
Allí David pinta una imagen de amorosa dependencia de Dios: «Dios, Dios mío eres tú; […] mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela», comienza en el versículo 1. Y añade: «Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán» (v. 3). Cerca del final, leemos: «Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido» (v. 8).
Como David —y quizá un poco como mi perro depende de mí—, quiero depender de Dios con todo mi ser, buscándolo con ansias. A veces lo hago. Otras veces, mi corazón puede estar más frío, menos confiado. Pero cuando me arrepiento de mi desconfianza y vuelvo al Señor, recuerdo que solo en Él «mi alma quedará del todo satisfecha, como si comiera los mejores platillos» (v. 5 rvc).
Reflexiona y ora
¿Qué te ayuda a experimentar más plenamente el amor de Dios como tu Padre? ¿Cómo confiar en Dios te ayuda a depender de Él?
Padre, ayúdame a depender de ti en todo.
Domingo 12 de abril
… [Dios] es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia (v. 13 rvc).
| La escritura de hoy: Joel 2:12-18 | John Blase escribe: |
La expresión «televisión lenta» describe la cobertura maratónica de un evento en tiempo real. El género se hizo popular en 2009 cuando la Corporación de Radiodifusión Noruega transmitió un viaje en tren de siete horas. Sí, siete horas, en un tren. Suena... aburrido. Pero ha ganado una audiencia que encuentra cautivador el recorrido escénico.
La idea es mostrar algo al ritmo en que se experimenta, en lugar de la velocidad con que se cuenta. No se basa en el argumento y la tensión, sino en la transición y el movimiento. Es un paso hacia saborear los minutos de la vida en lugar de contarlos.
El poeta Francis Thompson escribió sobre el «ritmo imperturbable» de Dios: Él se mueve de manera metódica y paciente, con pasos medidos e intencionales. Vemos esta lentitud incluso en sus emociones. El llamado al arrepentimiento del profeta Joel al pueblo de Judá se basa en que nuestro Dios es «lento para la ira» (Joel 2:13 rvc). A diferencia de nuestras narrativas dramáticas, a menudo impulsadas por el temperamento y el ego descontrolado, Dios actúa diferente. Su ira llega lentamente. Le dice a un pueblo rebelado contra Él: «Desgárrense el corazón, no los vestidos, y vuélvanse al Señor su Dios» (v. 13 rvc).
La ira de Dios no es como la nuestra; nos permite volver a Él con todo nuestro corazón.
Reflexiona y ora
¿Cuándo y cómo te ha parecido que Dios se mueve lentamente en tu vida? ¿Por qué es lento para la ira y grande en misericordia?
Dios, gracias por ser lento para la ira.